VIVIR
DE ACUERDO
CON CON LA VOLUNTAD DE DIOS
©Giuseppe
Isgró C.
Vivir de acuerdo con la voluntad del Creador
Universal implica hacerlo según los valores universales, los cuales representan
a los principios y las leyes divinas y constituyen los sentidos cósmicos del
ser humano para guiarlo en todas sus actuaciones, cuya aplicación significa la
práctica de todas las virtudes. Dichos valores son, entre otros, el amor, la
sabiduría, la prudencia, la justicia, la igualdad, la compensación, la
fortaleza, la templanza, la belleza, la bondad, el altruismo y un largo
etcétera.
La vida universal –en las muchas “moradas” a que
hacía referencia el hermano Jesús de Nazareth-, y su desenvolvimiento en el
Planeta Tierra, se lleva a cabo mediante un plan de evolución claramente
definido para cada mundo y por etapas, en las cuales, cada ser presta su
concurso, a la vez como un medio de progreso como si fuese una escuela, como en
efectos lo es.
Cada persona, dentro de ese esquema cósmico, -en
un momento dado-, le toca desarrollar el rol que le corresponde de acuerdo
a su suma existencial o karma y de
acuerdo a la Ley
de justicia divina.
Los Maestros que dirigen los planes del Planeta,
saben, en cada etapa, lo que más le conviene a cada persona, como medio de
avance en su evolución y en las recíprocas compensaciones que debe llevar a
cabo con un gran número de personas. Conocen cual es la misión que le toca de
acuerdo al plan divino y sobre todo, previa aprobación de los Regidores
cósmicos, la misma persona, antes de encarnar prepara un plan de vida que le es
aprobado o reformulado en forma realista, por lo cual, cumplir con la voluntad
divina es hacerlo con el plan de vida que se ha trazado en los planos
espirituales, previamente a su última encarnación.
Los guías espirituales orientan, a cada ser,
mediante inspiraciones que es lo que debe hacer, por lo cual, armonizar con
esos propósitos cósmicos y los planes trazados a nivel espiritual, es la manera
de ir directamente en sentido de la propia meta, realizando los objetivos que
en cada etapa corresponden.
Significa que, en cada acción, hay que cerciorarse
de que se cumplen los parámetros de los valores universales de manera que se
deje de generar nuevas obligaciones kármicas e ir compensando los compromisos
anteriores para quedar libre de ataduras.
Vivir de acuerdo a la voluntad divina implica
cooperar en la gran obra universal y colectiva, prestando el propio concurso en
la formación del bien común, dando, generosamente, para poder recibir las
respectivas compensaciones o reciprocidades. En la balanza cósmica mientras más
se dé más se recibe; cada acto tiene en sí mismo su propia compensación y
salario cósmico.
Implica cumplir tres de los múltiples deberes del
ser humano: el primero con El Creador Universal, el segundo con la sociedad y
el tercero consigo mismo y con su familia.
Adelante.
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